El Monumento al Inmigrante fue entregado a las autoridades municipales el 10 de octubre de 1965 por el Club de Leones de Rosario, en la intersección de calle Rioja y Avenida Belgrano, cerca del área portuaria y de lo que hoy es el Parque España.
La obra, del escultor rosarino Eduardo Barnes —uno de los artistas que también participó del Monumento a la Bandera—, mide 3,30 metros de altura y representa a un joven con la mirada puesta en el horizonte y una chaqueta sobre el hombro, como símbolo de la fuerza y la esperanza que impulsó a los inmigrantes que llegaron a estas tierras a trabajar.
El monumento recuerda el rol central que tuvo la inmigración europea (principalmente italiana y española) en la conformación demográfica y productiva de Rosario desde fines del siglo XIX.
